Tesoro Oculto
Este sueño lo tuve un día después o antes del primero que subí, pero no he soñado nada digno de mención. O bueno... sí, pero demasiado confuso:
Voy entrando a ducharme, mi papá me habla y me dice que espere porque desea que vea una pirita que tiene guardada. Yo le respondo que no me demoraré mucho en el baño, pero me dice que es importante, así que decido prestarle atención. Entonces saca de una bolsa plástica una piedra grande, efectivamente de pirita. Brilla, es bonita, está formada como de tres bolas, que en su tiempo debieron ser como burbujas volcánicas o algo así. En realidad la pirita que conozco no se da así, sólo piedras normales, de hecho creo que son cristales cuadrados. Esta piedra tiene como 20 cm ancho como por 30 de largo y 10 de alto.
Le pregunto a mi papá que por qué tan importante. Entonces me empieza a contar y ya no estoy yo y me remonto a 20 años atrás (son geniales mis efectos oníricos, dignos de Hollywood).
Lo veo conduciendo, creo que un camión (aunque para efectos de edición, tendrá que ser una limusina). Va cuesta arriba por la ladera o el filo de un cerro verde y se dirige al Vaticano, y es el chofer nada más ni nada menos que de Augusto Pinochet Ugarte en todo su esplendor. El hombre viste su uniforme de gala; uno gris con las tremendas charreteras y gorra y hasta esa media capa que usaba a veces además de sus famosos lentes oscuros. Y claro, va de gala pues va a dejar ese presente, la piedra, que ya no es pirita sino oro puro (me atrevo a decir ahora que la pepa de oro puro más grande jamás encontrada) al Papa en el Vaticano. Pero lo cierto es que el caballero lo único que pretende es dejársela para él...
No sé en qué momento, pues se supone que vamos en el auto, aparece un cura. Parece tener alto rango igual, es gordito y usa la sotana negra con el cuello aquel que usaban antes. Se trata del bueno de la escena (por una vez que los curas sean buenos), pues se adelanta a los planes del Presidente y le quita la piedra. En ese momento veo por la ventana del vehículo cómo va subiendo por la ladera verde con el sol alumbrando a un costado.
Siguiente escena: matan al obispo (creo que lo era). Lo veo caer como apuñalado por la espalda.
Hasta ahí llega el relato de mi padre y yo vuelvo al presente. Mi padre dice que al parecer el obispo había previsto algo así, pues antes de morir había tomado medidas precautorias: le había pasado a mi padre la famosa piedra y éste la ha mantenido oculta en un cajón de la cómoda por 20 años.
Supongo que con cierta ambición y también para saber que estamos seguros, le pregunto a mi papá si alguien sabe que él tiene el trozo de metal en su poder. Él me responde que nadie sabe, y que en estos 20 años ya habría aparecido alguien si así fuera.
Voy entrando a ducharme, mi papá me habla y me dice que espere porque desea que vea una pirita que tiene guardada. Yo le respondo que no me demoraré mucho en el baño, pero me dice que es importante, así que decido prestarle atención. Entonces saca de una bolsa plástica una piedra grande, efectivamente de pirita. Brilla, es bonita, está formada como de tres bolas, que en su tiempo debieron ser como burbujas volcánicas o algo así. En realidad la pirita que conozco no se da así, sólo piedras normales, de hecho creo que son cristales cuadrados. Esta piedra tiene como 20 cm ancho como por 30 de largo y 10 de alto.
Le pregunto a mi papá que por qué tan importante. Entonces me empieza a contar y ya no estoy yo y me remonto a 20 años atrás (son geniales mis efectos oníricos, dignos de Hollywood).
Lo veo conduciendo, creo que un camión (aunque para efectos de edición, tendrá que ser una limusina). Va cuesta arriba por la ladera o el filo de un cerro verde y se dirige al Vaticano, y es el chofer nada más ni nada menos que de Augusto Pinochet Ugarte en todo su esplendor. El hombre viste su uniforme de gala; uno gris con las tremendas charreteras y gorra y hasta esa media capa que usaba a veces además de sus famosos lentes oscuros. Y claro, va de gala pues va a dejar ese presente, la piedra, que ya no es pirita sino oro puro (me atrevo a decir ahora que la pepa de oro puro más grande jamás encontrada) al Papa en el Vaticano. Pero lo cierto es que el caballero lo único que pretende es dejársela para él...No sé en qué momento, pues se supone que vamos en el auto, aparece un cura. Parece tener alto rango igual, es gordito y usa la sotana negra con el cuello aquel que usaban antes. Se trata del bueno de la escena (por una vez que los curas sean buenos), pues se adelanta a los planes del Presidente y le quita la piedra. En ese momento veo por la ventana del vehículo cómo va subiendo por la ladera verde con el sol alumbrando a un costado.
Siguiente escena: matan al obispo (creo que lo era). Lo veo caer como apuñalado por la espalda.
Hasta ahí llega el relato de mi padre y yo vuelvo al presente. Mi padre dice que al parecer el obispo había previsto algo así, pues antes de morir había tomado medidas precautorias: le había pasado a mi padre la famosa piedra y éste la ha mantenido oculta en un cajón de la cómoda por 20 años.
Supongo que con cierta ambición y también para saber que estamos seguros, le pregunto a mi papá si alguien sabe que él tiene el trozo de metal en su poder. Él me responde que nadie sabe, y que en estos 20 años ya habría aparecido alguien si así fuera.
Así termina el sueño...

4 Comments:
Tuve que instalar el Picasa para poder subir una foto ¬¬
En mi otro blog no hay problemas para subir imágenes. Los misterios de la computación...
Quien aparece en la foto también po, no lo quieren ni las computadoras...
y tu papá lo tenía guardado en un cajón de la cómoda... jajjajajajaja
Maullidos y arañazos.
oiga... ke weno ke existe otro blogger más en copiapó
Los voy a agregar a mis links locales... esta semana hay muchos nuevos en mis blogopuertos..
... espero vuestra visita... chauu
O_o
Hola
te vine a despertar o acaso has estado insomne que no has publicado un nuevo sueño...
Será que has tenido pesadillas...
Te puse de link en mi blog.
Miau.
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