Thursday, August 10, 2006

La Pantalla Tras el Espejo

Tengo varios sueños por poner, pero no los he digitalizado. Por fortuna para el blog, mi amigo Koneru me mandó un sueño bastante interesante y digno de él. Puede que él mismo lo encontrara malo, pero a veces en la sencillez hay grandes claves.
He aquí, literal, lo que me envió:


Este sueño es difícil de describir, ya que sensaciones que me provocó son lo esencial y no los escenarios o situaciones. Quizás si este sueño lo hubiera visto en TV como una película de terror hasta la hubiera encontrado mala, pero en fin. Como sea. Aquí va.

Camino a media luz por un pasillo de unos seis metros hasta la puerta de una sala de cine. Camino con algo de ansiedad porque me han dicho que en aquella sala me encontraré con alguien. Habiendo entrado me encuentro en una sala sumamente grande y casi en completa oscuridad, con muchísimas butacas, en los costados de la sala hay una especie de balcones y precisamente en uno de ellos está la persona con quien debía encontrarme. Las luces de la pantalla del cine me permiten distinguir la figura que allí se encuentra y al verla inmediatamente sé que es la persona indicada. Al verle la sensación de ansiedad desaparece para dar paso a un sentir sumamente pesado, una especie de miedo que reemplaza los pensamientos usuales en mi mente por un pavor desproporcionado, un malestar que se abre paso por mis nervios como un líquido denso y viscoso tratando de llegar al corazón a través de las venas.

La figura que se presenta ante mí es un ser destruido y agonizante. Tal vez un accidente o un intento frustrado de suicidio habían hecho del cuerpo de esta persona un ser grotesco, abominable. Su piel estaba deformada por graves quemaduras, en sus manos no podían distinguirse dedos sino sólo una masa palpitante con colores verdosos y húmeda debido a un intenso calor que la misma carne mal recuperada provocaba, sus ojos estaban hundidos en un rostro en que se confundían los límites de la boca con los de la nariz, y hacia atrás de su rostro una piel verdosa como sus manos cubría un cráneo deformado por fracturas. En su manera de reaccionar puedo notar además que él padece de un severo daño neurológico. Estaba sentado en una especie de camilla reclinada con una delgada manguera en su nariz que conectaba su sistema respiratorio a un respirador artificial o algo así. Era asistido por personal médico en todo momento.

Cuando este ser me ve comienza inmediatamente a dar gritos mostrando un rechazo absoluto hacia mi persona, lanza ataques frustrados con sus brazos destrozados intentando dañarme del modo que sea. Yo atónito con la escena no advierto que estoy ubicado en su radio de alcance, de pronto entre sus gritos y sus golpes uno de ellos me alcanza, él logra poner su mano deformada sobre la mía e intenta presionarla y al hacerlo me quema con su piel deformada y pegajosa. En el momento en que me toca comienzo a entender lo que toda esta situación significa. Mientras estoy siendo quemado por su mano comprendo que ese ser no es otro más que yo mismo, yo mismo pero en mi realidad, y comienzo a recordar vagamente los pasajes de mi verdadera vida, recuerdo cuando toda mi familia cayó en la decadencia absoluta, la traición de los seres en quienes confiaba, la pérdida de muestra casa y las cosas por un incendio intencionado, el ahogamiento provocado por las deudas, y por supuesto el intento de suicidio que había terminado deformando mi ser en todos aspectos y que me tenía ahora postrado y agonizante en una camilla. Mientras recuperaba mis recuerdos comienza a desaparecer ese hombre que caminaba despreocupadamente por un pasillo a media luz y que quizás sólo con algo de ansiedad se dirigía a una sala de cine, ya que aquel aspecto no era nada más que una ilusión provocada por el estado deplorable en que me encontraba después del intento de suicidio, una especie de escape mental ante el trauma de ser un individuo destruido y repugnante.

Este ser despreocupado, esta ilusión provocada por mí mismo creyó en un instante que era alguien, que tenía alma, él creyó ser un individuo particular, pero no era tal cosa, era sólo la alucinación de un hombre devastado por las circunstancias de una cruel vida. Inevitablemente este ser insustancial debería en algún momento enfrentar cara a cara la realidad.

Así es como en una sala de cine una ingenua ilusión creyendo ser alguien comienza a desaparecer dando paso a la conciencia y las memorias de un ser inválido y abominable. Toda arteria de mi cuerpo estaba llenándose a punto de estallar con ese líquido espeso y viscoso, pesado pero verdadero.

Cuando el proceso de reasumir mi realidad concluye, un grito de desesperación y dolorosas y espesas lágrimas hacen que despierte de este verdaderamente mal sueño.-

PS: Para todo aquel que lo desee, sus sueños son más que bienvenidos en Alfathirs Draumar. Sólo postéenlo como comentario o envíenmelo a alfathir@gmail.com para que lo publique como entrada.
PPS: La fotografía la tomé del sitio http://www.riversidestudios.co.uk/cgi-bin/cinemalist.pl y como es usual, no la pude mover de donde quedó. De hecho, con suerte pude subirla.

1 Comments:

Blogger felina said...

Que loco el sueño, pero que extraño soñar que uno es una deformación autoinflingida, no se de que forma se podría interpretar. Es que no entiendo como alguien puede verse tan feo.

Miau.

11:43 PM  

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